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Termografia y blower-door. Ensayo de estanqueidad de edificios

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Uno de los parámetros en los cálculos energéticos de un edificio es el volumen interior de aire, que determinará entre otros el aporte de energia para climatizarlo.

Podemos decir que un edificio intercambia aire con el exterior de dos maneras: con y sin control. Por un lado tenemos la tasa mínima de renovación de aire que indica el Código Técnico de ventilación, para el cual se diseñan las rejillas correspondientes, y por otro  tenemos un volumen que se infiltra por rendijas y fisuras no diseñadas, que, por defectos de ejecución, aportan una importante cantidad de aire no climatizado que altera las condiciones de diseño.

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En la parte inferior de un edificio, por el reparto natural de presiones, predominan las infiltraciones, que aportan aire frio (en invierno) y que enfrian el interior calefactado. En la parte superior predominan las exfiltraciones, por donde se escapa el aire que previamente hemos calentado. Todo esto supone una importante ineficiencia energética que hay que considerar en cualquier estudio ó auditoria para lograr un rendimiento efectivo. Se estima que casi la mitad de las pérdidas energéticas de una vivienda tipo corresponde a entradas no controladas de aire.

Aquí estamos hablando de dos conceptos: ventilación y hermeticidad.

Ventilación es la entrada controlada de aire: conocemos su caudal y por tanto es posible conocer los costes energéticos que implica.

Un edificio eficiente ha de ser hermético para que no tenga entradas de aire incontroladas. Su caudal sería desconocido y sus costes energéticos también.

El ensayo blower-door permite conocer el volumen de infiltraciones no deseadas conforme a la norma EN 13829

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EL método blower-door se creó en Suecia en 1975, y está plenamente consolidado en Europa y EEUU como ensayo básico de hermeticidad en los edificios. Es uno de los requisitos fundamentales en el estandar Passivehaus.

Se basa en generar una depresión en el edificio con las entradas de aire normales selladas (rejillas, extractores,…) mediante un ventilador calibrado. Se mide el flujo de aire y se forma un gráfico que relaciona el flujo con la presión, para determinar el numero de renovaciones/hora debidas a las infiltraciones.

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Por término medio, una vivienda normal tiene un área de infiltraciones equivalente a un cuadrado de 35 cm de lado, suficientemente importante como para desbaratar cualquier cálculo energético.

Mientras se mantiene la diferencia de presiones, es posible localizar estas infiltraciones con la cámara termográfica, viendo los flujos de aire frio entrando en el interior.

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En un ensayo básico para controlar la calidad de montaje de carpinterias, tabiqueria seca, conducciones eléctricas,…y también en aquellos recintos cuyo sistema de extinción se realiza mediante agentes gaseosos.

Imágenes Flir Systems

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